¡AGUA!

La celebración del Día Mundial del Agua, nos invita a hacer balance de la que tenemos en nuestra provincia. Cuando pensamos en el paisaje vallisoletano, fácilmente lo identificamos con un terreno eminentemente seco. Más allá de los grandes ríos que riegan nuestros excelentes viñedos, quizá nos cueste identificar la gran cantidad de agua con la que realmente cuenta Valladolid.

El Camino Natural Senda del Duero nos permitirá conocer, siguiendo el curso de la corriente, las vegas de los pueblos de la Ruta del Vino Ribera del Duero, pasando por la Ruta del Vino de Rueda hasta entrar en la del Vino de Toro. El Pisuerga, con su Ruta del Vino Cigales, tiene un GR-296 Senderos del Clarete, con varias etapas que nos acercarán al popular río vallisoletano.

Al Duero y al Pisuerga, habremos de sumar otras muchas riberas, además de varias lagunas, embalses y canales artificiales. Y no debemos olvidar la capa freática, que aflora a través de un sinfín de fuentes y manantiales, y permiten la formación de los humedales. Hoy vamos a detenernos en esta interesante concentración de agua.

Nuestros pueblos del vino más meridionales, los de Tierra de Pinares, se encuentran situados sobre el inmenso acuífero de Los Arenales. Sus aguas llegan desde el Sistema Central o son aportadas directamente por la filtración de las lluvias, cubriendo una superficie de más de 7000 km2 a lo largo de varias provincias y permitiendo la formación de lagunas, bodones y lavajos.

      

Los humedales más importantes de este territorio están en las Lagunas de Coca y Olmedo y los Humedales de los Arenales, situados en esta Tierra de Pinares. Ambos forman parte de la Red Natura 2000 y están declarados Lugares de Importancia Comunitaria. Incluso las mayores de sus lagunas están catalogadas como Zonas Húmedas Protegidas de la comunidad: en Medina del Campo las Lagunas Reales y las de Medina del Campo, en Carpio el Lavajo de las Lavanderas, la Laguna de la Zarza y, en Bocigas, el Bodón Blanco y el Bodón Juncial.

Antiguamente, todos los humedales solían tener agua de forma permanente. Pero, el exceso en la extracción del agua subterránea para el riego, ha motivado que la mayoría permanezcan secos buena parte del año. Tengan o no agua, podremos identificarlos fácilmente por su vegetación de ribera que emerge entre los campos sembrados. Por suerte, la concienciación ambiental y el interés por la observación de las aves, están moviendo su conservación e, incluso, su recuperación.

Lagunas, bodones y lavajos aportan una gran riqueza por su biodiversidad, especialmente por la avifauna. No en balde al sur de Medina del Campo se encuentra la ZEPA Tierra de Campiña que, con una superficie de casi 140.000 hectáreas, es la más grande de Castilla y León. En este territorio hay una importante concentración de avutardas, el ave de mayor volumen de la península y una de las aves voladoras más pesadas que existen. También podemos encontrar aves acuáticas como ánsares o grullas, que tienen aquí una de sus zonas de paso. Además, hay también rapaces como el aguilucho cenizo o el cernícalo primilla, la menor de las especies de halcones ibéricas. Y, en invierno, milanos reales.

       

 

Si te gusta la naturaleza, esta primavera que ya entra puede ser un momento estupendo para salir a conocer estos oasis meseteños: tal vez el paso de “Filomena” no solo esté llenando de agua los embalses…

 

Recuerda que en la web www.provinciadevalladolid.com puedes encontrar toda la información para descubrir y programar tus salidas por la provincia. 

 

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