Ideas para disfrutar del turismo activo en Valladolid

Valladolid es tierra de vino, eso lo tenemos claro, y más en un espacio como este donde os invitamos a conocer este elemento desde multitud de puntos de vista diferentes. Visitar la provincia para perderse entre sus viñedos y conocer el interior de las bodegas donde se elaboran caldos reconocidos internacionalmente es una opción de ocio en casi cualquier época del año.

Conocer desde este punto de vista nuestra tierra cuenta con indudables atractivos para que la visita merezca la pena por sí sola. Pero siempre hay una posibilidad de complementar esa aventura enológica con algunos de los planes de turismo activo que pueden disfrutarse en la provincia.

El contacto con la naturaleza y las actividades al aire libre que nos saquen durante un tiempo de la vida urbanita son un valor para un cada vez mayor número de turistas, encantados con la posibilidad de afrontar una escapada perfecta para la salud mental y también para la física.

La provincia cuenta con varios centros ecuestres que nos abren la puerta a realizar una ruta a caballo por algunos de sus enclaves más característicos. Desde ellos, además, estaremos perfectamente situados para conocer las zonas más representativas de Valladolid dedicadas a la elaboración del vino. Estos centros se encuentran, por ejemplo, en Cabezón de Pisuerga y Mucientes, en plena Ruta del Vino de Cigales; en Curiel de Duero, en la Ribera del Duero, o en Olmedo, localidad enclavada en medio de la Denominación de Origen Rueda.

Si preferimos la bici al caballo, siempre tendremos la posibilidad de rodar por senderos vallisoletanos y recorrer las riberas de los ríos Duero y Esgueva. Y si lo nuestro es el senderismo, aquí os proponemos también ideas para un plan activo por nuestra provincia.

Pero, como nada mejor que tomar algo de perspectiva para conocer de verdad algo, os invitamos también a contemplar Valladolid desde el aire. Subir a un globo y dejarse llevar por encima de nuestra tierra puede ser también un complemento idóneo a un viaje que nos permita conocer nuestra provincia de una manera diferente. Os invitamos a disfrutarla de la manera que más os seduzca. Pero, por supuesto, con una copa de vino.

 

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Enredados en el mundo del vino

Las Denominaciones de Origen de Ribera del Duero y de Rueda lanzaron una campaña conjunta en Estados Unidos para promocionar sus vinos y lograr una mayor visibilidad en un mercado de tanta relevancia. Esta apuesta, lanzada bajo el nombre de Si. What’s Next! ha conseguido, al margen de la respuesta del público, el aplauso de los profesionales de la comunicación. De hecho, la campaña logró la nominación en la categoría de Identidad y Branding de los Innovation + Insight Sabre Awards North America, galardones que reconocen las mejores campañas de marketing y de relaciones públicas realizadas en Estados Unidos y Canadá. En el caso de la acción de estas dos denominaciones de origen, a la página web en la que unen fuerzas se suma la acción que llevan a cabo en las redes sociales.

Es en ese terreno de Internet y de las redes sociales donde el mundo del vino está encontrando un importante escaparate para encontrarse con su público y donde nosotros, claro, tenemos una ventana abierta para acercarnos a la labor de bodegas, denominaciones de origen y cualquier otro protagonista del sector.

En este post os invitamos a acercaros a los vinos de nuestra tierra desde esta perspectiva virtual desde la que os será más fácil asomaros a todo lo que, luego, podréis encontrar en una visita a tierras vallisoletanas.

Si tenéis Facebook, no dejéis de seguir as páginas de las principales denominaciones de origen y rutas del vino enclavadas en la provincia. En esta red podréis seguir la actualidad de cuanto ocurre en la Ribera del Duero, en las rutas del vino de Rueda o Cigales o en las denominaciones de Toro o de Tierra de León. También en Twitter podéis seguir sus actualizaciones diarias y no perder detalle de su día a día.

Estas redes, así, son una fantástica forma de aproximarnos al mundo del vino que en Valladolid forma parte de su más profunda identidad y que alcanza todos los ámbitos imaginables, también el virtual.

Un último consejo: además de conocer este mundo a través de las redes, no dejéis la posibilidad de acercaros a él también en persona. En Valladolid os esperan con los brazos abiertos.

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Vinos sobre ruedas

Aunque en nuestro país han vivido en los últimos años un auge descomunal, el origen de los food trucks, estas camionetas preparadas para cocinar y que pueden ofrecernos comida en cualquier momento y lugar, está mucho más lejano en el tiempo. Para encontrarlo nos tendríamos que ir a mediados del siglo XIX, y a Texas, en concreto, donde los vaqueros que cuidaban a sus reses debían desplazarse en un territorio gigantesco que les obligaba a pasar grandes temporadas en zonas aisladas y con difícil acceso. La solución para alimentar a sus desperdigados trabajadores la encontró un ganadero, que habilitó un viejo vagón de tren para que cocinaran en él y pudieran guardar en él alimentos en conserva. Años después el invento se extendería a las grandes ciudades norteamericanas que crecían en aquellos momentos y en las que se apiñaban ejércitos de trabajadores.

Las cosas han cambiado mucho desde entonces. En los últimos años, los food trucks han vuelto a despegar. Los hemos visto en el cine y en programas de televisión que nos han enseñado el trabajo de los chefs para sacar todo el máximo partido a su reducidísimo espacio de trabajo. Y se han convertido en pequeños y móviles espacios en los que disfrutar de verdaderos manjares, cocina ‘gourmet’ que atrae cada vez más a más gente dispuesta a acercarse a la gastronomía de manera diferente.

Ya en 2015, la primera edición del Valladolid Food Truck Festival convirtió la capital vallisoletana en capital de este emergente negocio. Para la segunda edición, que ya se anuncia para dentro de unos meses, lanzamos una idea que ya hemos visto en México y que no puede tener mejor réplica que en Valladolid, tierra donde el vino forma parte de su misma esencia. El Food Truck & Wine Music Fest, que se celebró en el país azteca hace unos meses, proponía mezclar el componente gastronómico propio de estos espacios rodantes con los mejores caldos de la región en un maridaje perfecto para los asistentes. Valladolid, donde conviven hasta cinco denominaciones de origen diferentes con vinos bien distintos, sería, sin duda, un gran enclave para una experiencia de esta naturaleza. Mientras eso llega, podemos por supuesto disfrutar, sin food trucks de por medio, de todo el vino y todos los tesoros que esta provincia nos puede ofrecer.

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Vino blanco de Rueda, enoturismo, Valladolid

La Ribera está de moda

Hace solo tres años la Ribera del Duero era considerada como la mejor región vinícola del mundo y recibía el Wine Star Award que concede la revista Wine Enthusiast. La Denominación de Origen lograba entonces un nuevo reconocimiento de altísimo nivel que la situaba en lo más alto del escenario vinícola mundial.

Los vinos de la Ribera (y en realidad de toda la provincia de Valladolid) gozan de un merecido prestigio ya no solo en España, sino en el resto del mundo. Unos meses atrás, el gurú Robert Parker, una de las voces más autorizadas del planeta en asuntos enológicos, incluía al Pruno de Bodegas Villacreces, en su lista de The Wine Advocate. Este vino de la Ribera del Duero aparecía en la publicación que solo da cabida a lo más destacado del año como el mejor caldo del mundo por su relación calidad/precio.

Noticias como esta nos hacen reafirmarnos en nuestra idea de que sí, que la Ribera del Duero, sus bodegas y sus vinos están de moda y viven uno de los mejores momentos de su historia. Quizás por eso no resulte tan extraña la presencia de esta Denominación de Origen en la pasada Mercedes Benz Fashion Week de Madrid, antes conocida como Pasarela Cibeles, que se celebró en la capital española entre el 19 y el 23 de marzo (2016).

Entre las propuestas de esta original propuesta se encontraba el desfile de vestidos inspirados en el vino. Prendas vitivinícolas diseñadas por jóvenes creadores de la Escuela de Diseño IADE de Madrid que pusieron sobre la pasarela un trocito de la provincia vallisoletana a través de uno de sus grandes tesoros. Además, decenas de catas sensoriales realizadas durante este encuentro de moda ayudaron a dar conocer aún más los caldos de la Ribera al público que pasó por allí durante esos días y que pudo apreciar todas las fragancias que componen su identidad.

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El vino no es una cuestión de edad

El vino, dicen los que entienden de él, mejora con los años. Las cualidades que atesoran en su interior barricas y botellas se multiplican con el paso del tiempo y el placer que provoca en nuestros sentidos crece a medida que se gana en madurez. No solo el vino, claro, gana con la edad. Nosotros también adquirimos según avanzan los años experiencias, conocimientos y saberes que nos hacen más completos. Y es que madurar se trata, en gran medida, de amasar y controlar esos conocimientos, sean de la naturaleza que sean, y aprovecharlos en nuestro beneficio. A veces, claro, adquirir esos conocimientos resulta complicado cuando se trata de un campo completamente alejado y desconocido para nosotros.

Aprender los secretos del mundo del vino no resulta fácil. Muchas veces oímos esa frase de “yo es que no entiendo de vinos” de gente que, pese a que pueda consumir de vez en cuando alguna copa de esta bebida, no la tiene entre su favorita. Esta realidad se repite en especial cuanto más joven es esa persona. Poco acostumbrados a educar el paladar y aprender a distinguir todos los matices que deja tras de sí un caldo, muchos jóvenes desisten en su intención por conocer más de este mágico e inabarcable espectro.

Hacia este público, precisamente, se dirigen últimamente muchos de los esfuerzos del sector en general y de muchas bodegas. Acciones como la de la Denominación de Origen Rueda, que ha apostado por la música y por los conciertos de grupos como Morrigan para dar a conocer estos vinos vallisoletanos a un perfil de público determinado y alejado al que habitualmente se dirigen.

A un público aún de menor edad está orientado un libro que se presentó recientemente en la sede de la Diputación de Valladolid y que lleva el título de La aventura del vino. Federico Oldenburg es el autor de esta publicación, un proyecto impulsado por la bodega Abadía Retuerta y que está concebida como una herramienta lúdica para que los más pequeños se acerquen al mundo del vino. Sin duda, un buen instrumento para que esta cultura vinícola cale en ellos y en el futuro sepan apreciar el inmenso tesoro que se esconde en los viñedos y en las bodegas de nuestra provincia.

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Errores y dudas en torno al vino

Abrir una botella de vino, llenar una copa y saborear su contenido no parece tener, a priori, ninguna dificultad especial. Pero la realidad es bien diferente, y el del vino es uno de esos ámbitos en los que surgen dudas a cada paso que damos. En este mundo, la teoría parece sencilla pero a la hora de aplicar la práctica son muchos los que dudan y confunden conceptos que leyeron o escucharon en algún momento.

Hoy repasamos algunas de esas ideas confusas, leyendas y errores que muchos aún tienen en la cabeza. El objetivo, que sepamos disfrutar todavía más cuando nos acerquemos el vino a los labios. Aquí van algunas de esas creencias equivocadas y de acciones erróneas que realizamos con una copa entre las manos:

Los vinos más viejos y más caros son siempre mejores.
Si nos atenemos al dicho de que ‘el vino mejora con la edad’ podríamos convenir que esta afirmación es cierta. Pero ni guardar una botella durante años en nuestra casa nos ofrece garantías de calidad (sobre todo si no la guardamos en condiciones óptimas) ni nos será demasiado complicado encontrar fantásticos caldos jóvenes a un precio inmejorable.

El vino tinto para las carnes; el blanco, para los pescados
El maridaje es todo un arte, y aunque puede ser cierto que ciertos vinos encajen más con determinados productos, lo más importante es que la bebida no anule el sabor de la comida. Y viceversa, claro.

Tenemos que oxigenar el vino antes de disfrutar de él
Aunque es algo que solemos hacer, lo cierto es que abrir la botella unos minutos antes logra un efecto mínimo en eso de ‘oxigenar’. La decantación es casi siempre una opción más eficaz. Y, a la hora de beberlo, agitar la copa potenciará los aromas que libera. Con unos leves movimientos nos bastará.

El hielo nos puede servir cuando no está todo lo fresco que queremos
El vino tiene una temperatura de consumo idóneo, que suele moverse entre los 17 y 19 grados si hablamos de tinto y los 9 y 12 en el caso de los blancos. Conviene conservarlos en lugares que nos procuren esa temperatura de manera natural. Recurrir al hielo o, en el otro extremo, al radiador, no es una buena idea.

Empujar el cocho puede ser la solución cuando se nos rompe al abrirlo
A todos nos ha pasado y, en función de su estado, es casi inevitable que se rompa. Pero, aunque lo fácil sea empujarlo y dejar que la abertura libre, debemos hacer de esta la última opción.

Mezclar el vino de dos botellas diferentes
La ecuación parece sencilla. El contenido de una botella de una referencia determinada de un año concreto y el contenido de otra botella exactamente igual será idéntico. Pero no. Las mezclas, en este caso, no son bienvenidas.

Donde no tenemos ninguna duda y no existe posibilidad de error es a la hora de calificar a Valladolid como un santuario para el vino y una provincia donde este producto se vive y se siente de manera especial. La Ribera del Duero, Cigales, Rueda… Nombres que nos remiten a grandes bodegas y a fantásticos vinos y que comparten, cada uno desde su denominación de origen correspondiente, espacio en la provincia vallisoletana.

Si aún no habéis pasado por esos rincones no lo penséis más. Valladolid os espera.

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Valladolid, cruce de caminos

Símbolo religioso, inspiración humanista o fenómeno turístico, pocas rutas en el mundo pueden equipararse  al Camino de Santiago que desemboca en la catedral compostelana. En ese lugar, nos dice la Historia, aparecieron hace más de diez siglos los restos del apóstol y de dos de sus discípulos.

Desde ese primer momento, el lugar se convirtió en el destino obligado para los peregrinos que emprendían el viaje desde todos los rincones del mundo conocido. Ese es el germen de una ruta construída durante un milenio con las huellas de todos los que en alguna ocasión han emprendido el Camino.

Ese carácter decididamente religioso de sus inicios sigue marcando a muchos de los que en la actualidad se lanzan a completar la ruta hasta Santiago de Compostela. Para otros tantos, sin embargo, el Camino es una alternativa que conjuga ocio, deporte y un punto de espiritualidad; una experiencia vital de las que marcan y que permiten además conocer un buen puñado de lugares. No es de extrañar, así, que el Camino sea un activo turístico de primer orden que atrae cada año a miles de personas.

Aunque sea el denominado Camino Francés, el que se adentra en territorio español por Roncesavalles para recorrer el norte de nuestro país, existen otras formas de alcanzar la meta compostelana, y algunas de ellas tienen la provincia de Valladolid como lugar de paso.

Hoy queremos hablaros de los recorridos que atraviesan nuestra provincia y que conduce al viajero en su camino a la capital gallega.

Tenemos, por un lado, el denominado Camino de Madrid, que recorre tierras madrileñas, segovianas y vallisoletanas hasta alcanzar, ya en León, la localidad de Sahagún y entroncar allí con el Camino Francés. Desde Villeguillo, en Segovia, entramos en la provincia de Valladolid siguiendo el curso del río Eresma y avanzamos en dirección al norte atravesando localidades como Alcazarén, Valdestillas, Simancas o Wamba.

Desde Valencia y Alicante parten los caminos del Sureste y de Levante, que comparten algunos de paso en su desarrollo por Valladolid para, después, desligarse en Medina del Campo. Allí, la ramificación del Camino del Levante enlazará con la Ruta de la Plata a través de Toro y Zamora, mientras que el Camino del Sureste tomará un camino hacia el noroeste en el que se encontrará con Rueda, Tordesillas o Mota del Marqués, hasta que ya en San Pedro de Latarce abandone tierras vallisoletanas.

Cualquiera de estas rutas suponen fantásticas oportunidades de conocer una parte importante de nuestra provincia, de sus pueblos y su patrimonio artístico, su legado histórico y su naturaleza. Y de los viñedos que salpican su suelo en cada rincón y dotan de una personalidad única este fantástico cruce de caminos.

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De Madrid Fusión al cielo de nuestras rutas del vino

Hace unas semanas lo mejor de la gastronomía nacional e internacional se reunía en la capital española en una nueva edición de Madrid Fusión. La cita, convertida en un referente para un sector en auge, fue el escenario para que la provincia de Valladolid, a través de  las Rutas del Vino certificadas de Cigales, Ribera del Duero y Rueda, promocionara todo (no únicamente grandes vinos) lo que tiene que ofrecer.

El enoturismo en nuestra provincia, de esta manera, mostraba un potencial inagotable a todos los asistentes a este certamen internacional, que pudieron disfrutar de degustaciones de los vinos de las principales denominaciones de origen vallisoletanas y de otros productos de nuestra tierra que hacen hacen una exquisita y perfecta combinación con ellos.

El objetivo de sorprender al visitante que se acerca aquí es más sencillo cuando a la oferta enológica, variada y de altísima calidad, se une, una no menos amplia y riquísima propuesta gastronómica. Madrid Fusión fue escenario durante tres jornadas de ese fantástico maridaje que en Valladolid es posible los 365 días del año. En 2016, además, tendremos uno más de propina.

Cualquiera de ellos, por ejemplo, es propicio para acercarse a la Ruta del Vino de la Ribera del Duero para dejarse seducir por los tintos que ofrecen sus bodegas y, de paso, regalarse un lechazo o los quesos y embutidos de la zona.

La Ruta del Vino de Rueda presentó también durante esta cita madrileña las credenciales gastronómicas que convierten la zona en un lugar propicio para los amantes de la buena mesa. Entre los productos que pudieron degustarse allí y que esperan a cualquier visitante, quesos y aceite de Medina del Campo o los mantecados al verdejo, el vino emblemático de la denominación, que elaboran en Matapozuelos.

La tercera de las rutas certificadas de la provincia, es la Ruta del Vino Cigales, que mostró  no sólo sus vinos rosados, también sus tintos, combinándolos con las morcillas típicas de la localidad , con la miel de los Montes de Valvení  que se elabora en la zona o con el  “pan de pueblo”.

Tres rutas, tres formas de entender el vino y tres propuestas de turismo gastronómico en una provincia. ¿Quién da más?

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Pueblos del vino, provincia de Valladolid, enoturismo, Amable González.

Guía para acertar con el verdejo

Una cena con unos amigos. La celebración de un cumpleaños que está a la vuelta de la esquina. Un detalle para alguien que disfruta con un buen vino. La necesidad está clara. La decisión, no tanto.

Para alguien que no domina el mundo de los vinos, elegir una referencia de entre la multitud que tenemos a nuestra disposición puede convertirse en una ardua tarea. La pregunta es obvia: ¿y yo qué vino compro?

Una buena forma de acercarnos a la respuesta se encuentra en guías donde, de una manera sencilla y accesible, nos acercan las mejores opciones en cada variedad y denominación. Opiniones de expertos para beneficio de profanos. Una de estas herramientas, la Guía de Vinos de la OCU, en su edición de 2015, nos propone una selección de caldos de las principales denominaciones de nuestro país para acertar, sí o sí, a la hora de hacer la compra por, además, muy poco dinero.

A nosotros hoy nos apetecía un buen blanco, y nos hemos fijado en las mejores referencias de la Denominación de Origen Rueda que encontramos en esta guía. Hay muchos más, pero nos quedamos con los cinco que obtienen una mayor puntuación. Todos verdejos y todos de 2013, por cierto.

A la cabeza, el Valpincia. Un verdejo joven ‘limpio y brillante’ del que destacan sus aromas con notas tropicales. De los viñedos de los Herederos del Marqués de Riscal encontramos un vino ‘fresco y sedoso’ con el que no fallaremos. ¿Más opciones? En la guía de la OCU señalan al Yllera Vendimia Nocturna como otro de los vinos de referencia de la denominación vallisoletana. Como el verdejo joven de la bodega Emina, del que destacan su frescura en boca y su carácter ‘untuoso, picante y persistente’. El quinto vino de Rueda en aparecer en ese listado es el verdejo de 2013 de Protos, cuyos ‘aromas intensos, francos y afrutados’ convierten en una referencia que hay que tener en cuenta.

Ya decimos que hay muchos más vinos que merecen aparecer en esta lista. Ahí encontramos referencias de Prado Rey, Palacio de Bornos… Una colección enorme de grandes caldos de nuestra tierra que demuestra el potencial y la calidad de las viñas vallisoletanas.

Para disfrutar de la experiencia completa, encuentra múltiples propuestas en la Ruta del Vino de Rueda y en la provincia de Valladolid. 

 

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Pan y vino para andar el camino

El pan es un alimento que acompaña, que nos ayuda a untar las salsas, a hacernos bocadillos como cuando éramos niños, a hacer tostadas para desayunar… Además es una fuente de vitamina B, magnesio, fibra fósforo e hidratos de carbono que nos aportan la energía suficiente para empezar bien el día. Está hecho de cereal, en la base de nuestra pirámide alimenticia.

Aunque no lo creas, este producto tan simple tiene hasta docenas de formas diferentes de cocinarse y comercializarse. Para todos los gustos, costumbres y edades. Os decimos unas cuantas.

Para no complicarse…

Pan en cazuela. Es fácil y rápido de hacer. Queda blandito, perfecto para una rebanada de paté o un bocadillo de Nocilla. Receta: 300 gramos de harina de fuerza, 175 de agua templada, 5 gramos de levadura seca de panadero o 15 gramos de levadura fresca de panadero, 20 gramos de aceite de oliva virgen extra, 1 cucharadita de sal, un poco más de aceite de oliva virgen extra y harina.

Pan multiusos. Una masa que se hace para preparar pan, pizzas, empanadas o todo lo que imagines con masa salada. Su fácil elaboración y conservación nos permite tenerla en el frigorífico durante dos semanas, lista para cualquier horneado. Receta: 700 gramos de harina, 450 gramos de agua templada, 10 gramos de levadura seca de panadero (ó 20 gramos de levadura fresca) y 10 ramos de sal.

Pan de pita. No necesita masa madre y no necesitas recurrir al de los supermercados. Receta: 500 gramos de harina para hacer pan, 250 miligramos de agua templada, 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra, 1 cucharadita de sal, 1 cucharadita de azúcar y 25 gramos de levadura fresca de panadero.

Para los más dulces…

Panecillos en forma de bollito casero. Se hacen con queso fresco batido y 2 ó 3 cucharadas de azúcar. Además, si quieres puedes decorarlo por encima con azúcar cande. Se puede rellenar con mermelada o echarla una vez hecho si lo partes por la mitad, a gusto del consumidor. 300 gramos de harina, 150 gramos de queso quark o queso fresco batido, 1 huevo, 6 cucharadas de aceite de girasol, 2 ó 3 cucharadas de azúcar, 1 pizca de sal, 1 sobre de levadura, 4 ó 5 cucharadas de leche y, para decorar, azúcar glass.

Pan de molde a dos colores. Para conseguir el pan perfecto para los más peques, debes  dividir la masa en dos y a una de ellas le añades cacao en polvo y azúcar glass. Al unirlas quedar un pan bicolor delicioso. Receta: 300 gramos de harina, 190 gramos de agua, 4 gramos de levadura instantánea, 5 tramos de sal, 12 gramos de mantequilla, 6 gramos de leche en polvo, 9 gramos de azúcar, 12 gramos de cacao en polvo y 5 gramos de azúcar glass.

Pan de leche. Es un pan esponjoso que se hace con leche, aceite, azúcar, vainilla líquida, una pizca de sal y levadura. Queda suave y esponjoso, ideal para los niños que están comenzando a comer alimentos sólidos. Receta: 125 gramos de leche, 50 gramos azúcar, 25 gramos de aceite de oliva virgen extra, 1 huevo, 1 cucharadita de vainilla liquida, 15 gramos de levadura fresca, 300 gramos de harina de fuerza y una pizca de sal.

Para los más niñeros…

Panositos. Panes con forma de osos que puede resultar una actividad muy divertida para hacer con hijos, sobrinos, etc. Haced una masa multiusos y jugad con los pequeñajos como si fuera plastilina para modelar muñecos o formas singulares que le darán un toque personal a su merienda. Receta: 300 gramos de harina de fuerza, 1 sobre de levadura de panadería seca (son unos 5 gramos), 1 cucharada sopera de azúcar, 1 cucharadita (de café) de sal, 40 gramos de mantequilla o margarina a temperatura ambiente, 1 huevo, 175 miligramos de leche a temperatura ambiente.

Tortuguitas. Se hacen de igual forma, pero puedes rellenarlo con cacao o mermelada desde un lateral o desde la parte inferior del “cascarón” con una boquilla de rellenar. En caso de no disponer de una de estas ‘jeringuillas’, es más fácil abrirlo entero en forma de bocadillo. Receta: 500 gramos de harina de fuerza, 10 gramos de sal, 250 gramos de leche, 50 gramos de agua, 30 gramos de miel suave, 30 gramos de levadura y 15 gramos de aceite de oliva virgen.

 Para los más consistentes…

Pan relleno.  Deber hacerse primeramente la receta de la masa de pan (250 gramos de leche, 50 gramos de mantequilla sin sal, 50 gramos de azúcar, 25 gramos de levadura,  500 gramos de harina de fuerza y una cucharadita de sal). Luego puedes rellenarlo con pasas, jamón cocido y aceitunas, por ejemplo. Antes de introducirlo en el horno debes rociarlo con huevo batido para que se dore.

¿A que algunas de las recetas te han sorprendido? Si quieres saber cómo hacer otro tipo de panes, puedes verlo en páginas especializadas como PequerecetasEl gato goloso o Cookpad.

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