De viaje por el norte de Valladolid

El norte de la provincia de Valladolid, en el límite con la de León, es también tierra de vinos y de oportunidades para perderse por localidades cargadas de historia, patrimonio y arte.

Aunque la Denominación de Origen Tierra de León se extiende en su mayor parte por la provincia que le da nombre, abarca una veintena de municipios vallisoletanos que tienen en el vino uno de sus pilares. Localidades como Mayorga, donde podemos visitar el Museo del Pan,  Castroponce o Becilla de Valderaduey comparten espacio geográfico con esta zona dominada por grandes extensiones de terreno donde los campos de Castilla se pierden en el horizonte.

Tradiciones que han pasado de generación en generación y que hunden sus raíces en festividades paganas se mantienen con vida y se abren a los viajeros que visitan sus pueblos. Sillares de piedra de antiguas iglesias conviven con las típicas construcciones de adobe que se mantienen firmas, desafiantes al paso del tiempo y abiertas a los ojos de quienes pasan por aquí.

En Villabrágima, la que se cree que fue la ‘Villa Máxima’ romana, sobreviven numerosas casa de piedra de dos alturas y se presenta al visitante con una gran puerta medieval con arco de medio punto y una gran torre que lo transporta de inmediato siglos atrás.

Villabragima

Aunque sus tierras no formen parte de esta denominación de origen, una ruta por la zona no debería pasar por alto Medina de Rioseco. La ciudad, declarada Conjunto Histórico Artístico, alcanzó su mayor espelendor entre los siglos XV y XVII, coincidiendo con el asentamiento de los Almirantes de Castilla. Un recorrido por sus calles nos guiará de manera irremediable hasta el museo dedicado a la Semana Santa, donde se guardan los pasos que salen en procesión en unas fechas que aquí se viven con un fervor especial. No obstante, la Semana Santa de Medina de Rioseco está declarada como de Interés Turístico Internacional.

En la Ciudad de los Almirantes también podemos contemplar el Museo de Arte Sacro de San Francisco o iglesias como la de Santa María de Mediavilla, que atesora verdaderas joyas de la imaginería. claro, podremos pasear por el Ramal de Campos del  Canal de Castilla, una de las construcciones más características de la provincia y un punto desde el que acercarse al rico patrimonio cultural de las localidades que atraviesa. La embarcación “Antonio de Ulloa” realiza diferentes viajes atravesando esclusas desde el Centro de Recepción de Viajeros ubicado en la dársena de Medina de Rioseco.

Tordehumos o Villafrechós, Villabrágima o Bolaños de Campos, son otros nombres que se asoman en el camino de quienes se deciden a recorrer el norte de nuestra provincia. Tierra de Campos es un escenario propicio para adentrarse en tradiciones centenarias, para dejarse seducir por una gastronomía pegada al terreno y de mirar con otros ojos una zona de la provincia rica y orgullosa de su pasado.

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