Errores y dudas en torno al vino

Abrir una botella de vino, llenar una copa y saborear su contenido no parece tener, a priori, ninguna dificultad especial. Pero la realidad es bien diferente, y el del vino es uno de esos ámbitos en los que surgen dudas a cada paso que damos. En este mundo, la teoría parece sencilla pero a la hora de aplicar la práctica son muchos los que dudan y confunden conceptos que leyeron o escucharon en algún momento.

Hoy repasamos algunas de esas ideas confusas, leyendas y errores que muchos aún tienen en la cabeza. El objetivo, que sepamos disfrutar todavía más cuando nos acerquemos el vino a los labios. Aquí van algunas de esas creencias equivocadas y de acciones erróneas que realizamos con una copa entre las manos:

Los vinos más viejos y más caros son siempre mejores.
Si nos atenemos al dicho de que ‘el vino mejora con la edad’ podríamos convenir que esta afirmación es cierta. Pero ni guardar una botella durante años en nuestra casa nos ofrece garantías de calidad (sobre todo si no la guardamos en condiciones óptimas) ni nos será demasiado complicado encontrar fantásticos caldos jóvenes a un precio inmejorable.

El vino tinto para las carnes; el blanco, para los pescados
El maridaje es todo un arte, y aunque puede ser cierto que ciertos vinos encajen más con determinados productos, lo más importante es que la bebida no anule el sabor de la comida. Y viceversa, claro.

Tenemos que oxigenar el vino antes de disfrutar de él
Aunque es algo que solemos hacer, lo cierto es que abrir la botella unos minutos antes logra un efecto mínimo en eso de ‘oxigenar’. La decantación es casi siempre una opción más eficaz. Y, a la hora de beberlo, agitar la copa potenciará los aromas que libera. Con unos leves movimientos nos bastará.

El hielo nos puede servir cuando no está todo lo fresco que queremos
El vino tiene una temperatura de consumo idóneo, que suele moverse entre los 17 y 19 grados si hablamos de tinto y los 9 y 12 en el caso de los blancos. Conviene conservarlos en lugares que nos procuren esa temperatura de manera natural. Recurrir al hielo o, en el otro extremo, al radiador, no es una buena idea.

Empujar el cocho puede ser la solución cuando se nos rompe al abrirlo
A todos nos ha pasado y, en función de su estado, es casi inevitable que se rompa. Pero, aunque lo fácil sea empujarlo y dejar que la abertura libre, debemos hacer de esta la última opción.

Mezclar el vino de dos botellas diferentes
La ecuación parece sencilla. El contenido de una botella de una referencia determinada de un año concreto y el contenido de otra botella exactamente igual será idéntico. Pero no. Las mezclas, en este caso, no son bienvenidas.

Donde no tenemos ninguna duda y no existe posibilidad de error es a la hora de calificar a Valladolid como un santuario para el vino y una provincia donde este producto se vive y se siente de manera especial. La Ribera del Duero, Cigales, Rueda… Nombres que nos remiten a grandes bodegas y a fantásticos vinos y que comparten, cada uno desde su denominación de origen correspondiente, espacio en la provincia vallisoletana.

Si aún no habéis pasado por esos rincones no lo penséis más. Valladolid os espera.

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