Los sentidos en la cata del vino

Muchas veces cuando leemos la nota de cata de un vino vemos términos como el tacto, un sentido que parece no tener mucho que ver, pero que resulta tan relevante como el olfato y el gusto a la hora de disfrutar de una copa.

 

Algunos compuestos químicos que hacen la magia de transformar el mosto en vino dejan sensaciones, no solo en la lengua, sino también en encías o mejillas. Veamos algunas:

 

  • Carbónico: Provoca una sensación de efervescencia y dulzura en la punta de la lengua.
  • Alcohol: Es el responsable de la calidez o de ardor en toda la boca.
  • Astringencia: Cuando sentimos que un vino nos “seca” la boca es a causa de la astringencia. Lo podemos apreciar en la parte central de la boca y en su parte anterior.
  • Cuerpo: Los compuestos y el extracto seco del vino, dan una sensación de aspereza y viscosidad.
  • Tanicidad: Relacionado con la astringencia, provocan sequedad y un cuerpo agradable.

La importancia del tacto viene dada por
que perdura en la boca una vez pasadas las sensaciones del gusto y olfato, algo para pararse a analizar la próxima vez que degustes tu vino preferido.

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