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Vinos sobre ruedas

Aunque en nuestro país han vivido en los últimos años un auge descomunal, el origen de los food trucks, estas camionetas preparadas para cocinar y que pueden ofrecernos comida en cualquier momento y lugar, está mucho más lejano en el tiempo. Para encontrarlo nos tendríamos que ir a mediados del siglo XIX, y a Texas, en concreto, donde los vaqueros que cuidaban a sus reses debían desplazarse en un territorio gigantesco que les obligaba a pasar grandes temporadas en zonas aisladas y con difícil acceso. La solución para alimentar a sus desperdigados trabajadores la encontró un ganadero, que habilitó un viejo vagón de tren para que cocinaran en él y pudieran guardar en él alimentos en conserva. Años después el invento se extendería a las grandes ciudades norteamericanas que crecían en aquellos momentos y en las que se apiñaban ejércitos de trabajadores.

Las cosas han cambiado mucho desde entonces. En los últimos años, los food trucks han vuelto a despegar. Los hemos visto en el cine y en programas de televisión que nos han enseñado el trabajo de los chefs para sacar todo el máximo partido a su reducidísimo espacio de trabajo. Y se han convertido en pequeños y móviles espacios en los que disfrutar de verdaderos manjares, cocina ‘gourmet’ que atrae cada vez más a más gente dispuesta a acercarse a la gastronomía de manera diferente.

Ya en 2015, la primera edición del Valladolid Food Truck Festival convirtió la capital vallisoletana en capital de este emergente negocio. Para la segunda edición, que ya se anuncia para dentro de unos meses, lanzamos una idea que ya hemos visto en México y que no puede tener mejor réplica que en Valladolid, tierra donde el vino forma parte de su misma esencia. El Food Truck & Wine Music Fest, que se celebró en el país azteca hace unos meses, proponía mezclar el componente gastronómico propio de estos espacios rodantes con los mejores caldos de la región en un maridaje perfecto para los asistentes. Valladolid, donde conviven hasta cinco denominaciones de origen diferentes con vinos bien distintos, sería, sin duda, un gran enclave para una experiencia de esta naturaleza. Mientras eso llega, podemos por supuesto disfrutar, sin food trucks de por medio, de todo el vino y todos los tesoros que esta provincia nos puede ofrecer.

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De Madrid Fusión al cielo de nuestras rutas del vino

Hace unas semanas lo mejor de la gastronomía nacional e internacional se reunía en la capital española en una nueva edición de Madrid Fusión. La cita, convertida en un referente para un sector en auge, fue el escenario para que la provincia de Valladolid, a través de  las Rutas del Vino certificadas de Cigales, Ribera del Duero y Rueda, promocionara todo (no únicamente grandes vinos) lo que tiene que ofrecer.

El enoturismo en nuestra provincia, de esta manera, mostraba un potencial inagotable a todos los asistentes a este certamen internacional, que pudieron disfrutar de degustaciones de los vinos de las principales denominaciones de origen vallisoletanas y de otros productos de nuestra tierra que hacen hacen una exquisita y perfecta combinación con ellos.

El objetivo de sorprender al visitante que se acerca aquí es más sencillo cuando a la oferta enológica, variada y de altísima calidad, se une, una no menos amplia y riquísima propuesta gastronómica. Madrid Fusión fue escenario durante tres jornadas de ese fantástico maridaje que en Valladolid es posible los 365 días del año. En 2016, además, tendremos uno más de propina.

Cualquiera de ellos, por ejemplo, es propicio para acercarse a la Ruta del Vino de la Ribera del Duero para dejarse seducir por los tintos que ofrecen sus bodegas y, de paso, regalarse un lechazo o los quesos y embutidos de la zona.

La Ruta del Vino de Rueda presentó también durante esta cita madrileña las credenciales gastronómicas que convierten la zona en un lugar propicio para los amantes de la buena mesa. Entre los productos que pudieron degustarse allí y que esperan a cualquier visitante, quesos y aceite de Medina del Campo o los mantecados al verdejo, el vino emblemático de la denominación, que elaboran en Matapozuelos.

La tercera de las rutas certificadas de la provincia, es la Ruta del Vino Cigales, que mostró  no sólo sus vinos rosados, también sus tintos, combinándolos con las morcillas típicas de la localidad , con la miel de los Montes de Valvení  que se elabora en la zona o con el  “pan de pueblo”.

Tres rutas, tres formas de entender el vino y tres propuestas de turismo gastronómico en una provincia. ¿Quién da más?

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Pan y vino para andar el camino

El pan es un alimento que acompaña, que nos ayuda a untar las salsas, a hacernos bocadillos como cuando éramos niños, a hacer tostadas para desayunar… Además es una fuente de vitamina B, magnesio, fibra fósforo e hidratos de carbono que nos aportan la energía suficiente para empezar bien el día. Está hecho de cereal, en la base de nuestra pirámide alimenticia.

Aunque no lo creas, este producto tan simple tiene hasta docenas de formas diferentes de cocinarse y comercializarse. Para todos los gustos, costumbres y edades. Os decimos unas cuantas.

Para no complicarse…

Pan en cazuela. Es fácil y rápido de hacer. Queda blandito, perfecto para una rebanada de paté o un bocadillo de Nocilla. Receta: 300 gramos de harina de fuerza, 175 de agua templada, 5 gramos de levadura seca de panadero o 15 gramos de levadura fresca de panadero, 20 gramos de aceite de oliva virgen extra, 1 cucharadita de sal, un poco más de aceite de oliva virgen extra y harina.

Pan multiusos. Una masa que se hace para preparar pan, pizzas, empanadas o todo lo que imagines con masa salada. Su fácil elaboración y conservación nos permite tenerla en el frigorífico durante dos semanas, lista para cualquier horneado. Receta: 700 gramos de harina, 450 gramos de agua templada, 10 gramos de levadura seca de panadero (ó 20 gramos de levadura fresca) y 10 ramos de sal.

Pan de pita. No necesita masa madre y no necesitas recurrir al de los supermercados. Receta: 500 gramos de harina para hacer pan, 250 miligramos de agua templada, 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra, 1 cucharadita de sal, 1 cucharadita de azúcar y 25 gramos de levadura fresca de panadero.

Para los más dulces…

Panecillos en forma de bollito casero. Se hacen con queso fresco batido y 2 ó 3 cucharadas de azúcar. Además, si quieres puedes decorarlo por encima con azúcar cande. Se puede rellenar con mermelada o echarla una vez hecho si lo partes por la mitad, a gusto del consumidor. 300 gramos de harina, 150 gramos de queso quark o queso fresco batido, 1 huevo, 6 cucharadas de aceite de girasol, 2 ó 3 cucharadas de azúcar, 1 pizca de sal, 1 sobre de levadura, 4 ó 5 cucharadas de leche y, para decorar, azúcar glass.

Pan de molde a dos colores. Para conseguir el pan perfecto para los más peques, debes  dividir la masa en dos y a una de ellas le añades cacao en polvo y azúcar glass. Al unirlas quedar un pan bicolor delicioso. Receta: 300 gramos de harina, 190 gramos de agua, 4 gramos de levadura instantánea, 5 tramos de sal, 12 gramos de mantequilla, 6 gramos de leche en polvo, 9 gramos de azúcar, 12 gramos de cacao en polvo y 5 gramos de azúcar glass.

Pan de leche. Es un pan esponjoso que se hace con leche, aceite, azúcar, vainilla líquida, una pizca de sal y levadura. Queda suave y esponjoso, ideal para los niños que están comenzando a comer alimentos sólidos. Receta: 125 gramos de leche, 50 gramos azúcar, 25 gramos de aceite de oliva virgen extra, 1 huevo, 1 cucharadita de vainilla liquida, 15 gramos de levadura fresca, 300 gramos de harina de fuerza y una pizca de sal.

Para los más niñeros…

Panositos. Panes con forma de osos que puede resultar una actividad muy divertida para hacer con hijos, sobrinos, etc. Haced una masa multiusos y jugad con los pequeñajos como si fuera plastilina para modelar muñecos o formas singulares que le darán un toque personal a su merienda. Receta: 300 gramos de harina de fuerza, 1 sobre de levadura de panadería seca (son unos 5 gramos), 1 cucharada sopera de azúcar, 1 cucharadita (de café) de sal, 40 gramos de mantequilla o margarina a temperatura ambiente, 1 huevo, 175 miligramos de leche a temperatura ambiente.

Tortuguitas. Se hacen de igual forma, pero puedes rellenarlo con cacao o mermelada desde un lateral o desde la parte inferior del “cascarón” con una boquilla de rellenar. En caso de no disponer de una de estas ‘jeringuillas’, es más fácil abrirlo entero en forma de bocadillo. Receta: 500 gramos de harina de fuerza, 10 gramos de sal, 250 gramos de leche, 50 gramos de agua, 30 gramos de miel suave, 30 gramos de levadura y 15 gramos de aceite de oliva virgen.

 Para los más consistentes…

Pan relleno.  Deber hacerse primeramente la receta de la masa de pan (250 gramos de leche, 50 gramos de mantequilla sin sal, 50 gramos de azúcar, 25 gramos de levadura,  500 gramos de harina de fuerza y una cucharadita de sal). Luego puedes rellenarlo con pasas, jamón cocido y aceitunas, por ejemplo. Antes de introducirlo en el horno debes rociarlo con huevo batido para que se dore.

¿A que algunas de las recetas te han sorprendido? Si quieres saber cómo hacer otro tipo de panes, puedes verlo en páginas especializadas como PequerecetasEl gato goloso o Cookpad.

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