Valladolid, cruce de caminos

Símbolo religioso, inspiración humanista o fenómeno turístico, pocas rutas en el mundo pueden equipararse  al Camino de Santiago que desemboca en la catedral compostelana. En ese lugar, nos dice la Historia, aparecieron hace más de diez siglos los restos del apóstol y de dos de sus discípulos.

Desde ese primer momento, el lugar se convirtió en el destino obligado para los peregrinos que emprendían el viaje desde todos los rincones del mundo conocido. Ese es el germen de una ruta construída durante un milenio con las huellas de todos los que en alguna ocasión han emprendido el Camino.

Ese carácter decididamente religioso de sus inicios sigue marcando a muchos de los que en la actualidad se lanzan a completar la ruta hasta Santiago de Compostela. Para otros tantos, sin embargo, el Camino es una alternativa que conjuga ocio, deporte y un punto de espiritualidad; una experiencia vital de las que marcan y que permiten además conocer un buen puñado de lugares. No es de extrañar, así, que el Camino sea un activo turístico de primer orden que atrae cada año a miles de personas.

Aunque sea el denominado Camino Francés, el que se adentra en territorio español por Roncesavalles para recorrer el norte de nuestro país, existen otras formas de alcanzar la meta compostelana, y algunas de ellas tienen la provincia de Valladolid como lugar de paso.

Hoy queremos hablaros de los recorridos que atraviesan nuestra provincia y que conduce al viajero en su camino a la capital gallega.

Tenemos, por un lado, el denominado Camino de Madrid, que recorre tierras madrileñas, segovianas y vallisoletanas hasta alcanzar, ya en León, la localidad de Sahagún y entroncar allí con el Camino Francés. Desde Villeguillo, en Segovia, entramos en la provincia de Valladolid siguiendo el curso del río Eresma y avanzamos en dirección al norte atravesando localidades como Alcazarén, Valdestillas, Simancas o Wamba.

Desde Valencia y Alicante parten los caminos del Sureste y de Levante, que comparten algunos de paso en su desarrollo por Valladolid para, después, desligarse en Medina del Campo. Allí, la ramificación del Camino del Levante enlazará con la Ruta de la Plata a través de Toro y Zamora, mientras que el Camino del Sureste tomará un camino hacia el noroeste en el que se encontrará con Rueda, Tordesillas o Mota del Marqués, hasta que ya en San Pedro de Latarce abandone tierras vallisoletanas.

Cualquiera de estas rutas suponen fantásticas oportunidades de conocer una parte importante de nuestra provincia, de sus pueblos y su patrimonio artístico, su legado histórico y su naturaleza. Y de los viñedos que salpican su suelo en cada rincón y dotan de una personalidad única este fantástico cruce de caminos.

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