Vino y salud

Esa ‘copita de vino las comidas’ que recomiendan muchos médicos a sus pacientes está plenamente justificada. El vino (sobre todo el tinto) contiene propiedades beneficiosas para la salud en multitud de aspectos. Son muchos los estudios científicos que se han llevado a cabo para determinar qué nos aporta un producto que en Valladolid, afortunadamente, cuenta con una calidad excepcional.

¿Y en qué nos beneficia el vino? La lista de ventajas que podemos disfrutar bebiendo un vaso de vino al día (el secreto, como casi en todo, es actuar con moderación) es larga. Mucho. Os resumimos algunas de ellas.

Previene de enfermedades cardiovasculares. Los estudios científicos aseguran que el consumo del vino reduce la posibilidad de sufrir enfermedades coronarias en el futuro, siempre que se haga en una proporción adecuada y de manera regular. Entre sus propiedades, la de reducir el colesterol ‘malo’ y aumentar el ‘bueno’ de nuestro organismo. El vino previene la aparición de arteriosclerosis y ayuda también a equilibrar la presión arterial.

Controla la grasa en el organismo. El Instituto Tecnológico de Massachusetts llevó a cabo otro estudio con el que determinó que el consumo de vino tinto activaba la función de un gen que evitaba la formación de nuevas células de grasa y movilizaba las que ya existían. El vino ayuda, así, a reducir el sobrepeso y la obesidad.

Elimina las bacterias bucales. Esta bebida contiene compuestos que detienen la aparición de las bacterias que provocan la caries. También es un buen aliado a la hora de parar otras afecciones como la gingivitis. Por cierto, que además, si lo tomamos durante la comida, el vino permite percibir mejor los los sabores que cuando bebemos agua. Su capacidad astringente nos hace degustar y disfrutar mejor los alimentos.

Reduce el riesgo de padecer determinados tipos de cáncer. Varios estudios realizados por todo el mundo ponen de manifiesto la eficacia que tienen los polifenoles del vino a la hora de combatir el cáncer de piel. El consumo habitual del vino también reduce en más de la mitad los diagnósticos de cáncer de próstata a partir de los 40 años.

Es un protector neuronal que evita la aparición de la enfermedad de Alzheimer. Entre los elementos que se encuentran en el vino tinto aparece el reveratrol, que tiene capacidad neuroprotectora y favorece la detención de este mal que sufren millones de personas en todo el mundo.

Y mucho más. El vino posee efectos anticoagulantes y reduce el riesgo de sufrir trombos. También reduce la formación de cálculos renales y ayuda a paliar los efectos nocivos que tiene el tabaco sobre el organismo.

Podríamos seguir durante más tiempo para continuar repasando todos los beneficios que podemos encontrar en el vino. Una fuente de salud con infinidad de propiedades que nos ayudan a disfrutar de una vida mas sana y mejor. Siempre, claro, en la dosis justa.

Y ahora, ¿os apetece una copa de vino?

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